Bojayá sigue clamando por justicia ¡No olvidemos!

Ha pasado el 2 de mayo y todo ha quedado más claro: el compromiso de las comunidades con la memoria y con la construcción de alternativas; la desidia y el desprecio oficial; la falta de compromiso del Estado con la Justicia y la Restitución para las comunidades afrodescendientes e indígenas del municipio de Bojayá y del Medio Atrato…

También ha quedado claro que si las ciudadanas y ciudadanos no nos unimos y trabajamos en la sutil red de solidaridad comunitaria crímenes de guerra como el de Bojayá estarán condenados al olvido. Por eso queremos animarte a que sigas aportando a este espacio digital de memoria y justicia Si tienes documentos, fotos, videos o información relacionada con Bojayá que consideres de interés, no dudes en contactarnos: así iremos sumando conocimiento y voluntades.

Mientras, no dejes de visitar la sección de Documentos, actualizada de forma permanente, de ver los Videos, las Fotografías y los mapas, y de conocer la situación de Medio Atrato 10 años después del crimen de guerra que marcó un momento histórico.

Bojayá sigue clamando por Justicia, ¡no los olvidemos! Seamos activos en la defensa y promoción de sus derechos.

Comité 2 de Mayo pone al desnudo las mentiras del Gobierno Nacional

Comunicado del Comité 2 de Mayo de Víctimas de Bojayá (Bellavista / 4 de mayo)

El Gobierno nacional no solo no le cumplió al pueblo bojayaseño y de la región en términos políticos al enviar funcionarios sin poder de comprometimiento a un ejercicio de concertación trascendente, el cual se abortó por las mismas causas, sino que en términos operativos también están pelando el cobre.

El viacrucis comienza el día 27 de marzo, en Bellavista, cuando funcionarias del Ministerio del Interior, Vicepresidencia de la República, y Unidad de Víctimas se comprometieron a financiar los actos de la conmemoración. A partir de dicho momento, las comunidades cumplieron con todas las exigencias de la institucionalidad, mientras que por parte de las instituciones no se observaba ningún avance. En estas circunstancias, una semana antes del evento, el Comité organizador decide renunciar al “oportuno, decidido y valioso apoyo” que le estaban ofreciendo las instituciones…  Ante esta enérgica renuncia del comité, tres días antes del inicio del evento, el Ministerio del Interior se compromete a financiar parte de la alimentación, y la Unidad de Víctimas, parte de la movilización (transporte); a última hora, el Ministerio de Cultura asume el transporte aéreo de cuatro delegados provenientes de Medellín y Bogotá.

La programación iniciaba el domingo 29 de abril, y el viernes 27 y sábado 28 de abril el Ministerio del Interior y la Unidad de Víctimas consignaron unos anticipos de diez millones de pesos cada uno… Fíjense bien, uno y dos días previos al evento. Luego, el día domingo 29 de abril llegan a Bellavista las funcionarias del Ministerio del Interior con el resto de la plata que habían prometido, y, una vez hecho un avance de legalización, entregan 20 millones de pesos mas… ¡oh sorpresa!, después de la cancelación de la concertación por parte de las comunidades, éstas funcionarias se enfurecen, salen despavoridas del pueblo, se llevan la plata que habían traído en efectivo, desatienden los compromisos adquiridos y, ahora, están formulando una serie de requerimientos no contemplados en la minuta verbal que se estableció para los efectos ni en las fases previas al desenlace político de la Concertación. ¿Estarán actuando correctamente estas funcionarias?  Juzguen ustedes. Y si por acá llueve, por los lados de la Unidad de Víctimas no escampa… Como los afros somos ladrones consumados y empedernidos de este país -y no los de otras regiones-, enviaron una funcionaria para que vigilara la entrega de cada gota de gasolina.

Nosotros habíamos solicitados 1.000 galones de combustible y finalmente se consumieron 1.098… Igualmente, están solicitando unos requerimientos de legalización que van más allá de los compromisos adquiridos por el operador del transporte.  Y la ñapa: de los cuatro tiquetes situados por Mincultura, solo viajaron dos personas, una de Bogotá y otra de Medellín; los otros dos tiquetes de Medellín están allí a su disposición, pero se dieron a la tarea de llamar a verificar hasta con personas que ellos no apoyaron (como fue el caso de un compañero de Cali que transportamos por otros medios porque a Min-cultura le fue imposible trasladarlo de Cali a Quibdó, pero otra fuente sí pudo).

Las palabras de inicio de la malograda concertación fueron: “Superemos la disyuntiva convencional de Gobierno vs Comunidad y actuemos todos como Estado, actuemos todos desde la misma orilla, teniendo siempre presente que lo perseguido es la dignificación del pueblo bojayaseño…”. Le solicitamos al Gobierno nacional que sea consecuente con estas premisas y que recupere la cordura, que cumpla con sus compromisos, que facilite la concertación con las comunidades de la región porque nosotros los bojayaseños no renunciaremos a la posibilidad de construir un proyecto de nación donde quepamos todos y todas dignamente.

Las comunidades del Medio Atrato irán a Bogotá

El último boletín generado desde Bellavista (Bojayá) muestra el enfado con el Gobierno Central de Colombia de las comunidades negras e indígenas del Medio Atrato (Bojayá, Vigía del Fuerte. Murindó, Carmen del Darién, Riosucio, Unguía y Acandí).

Las comunidades habían citado al Ejecutivo a una Mesa de Concertación el pasado 1 de mayo en el marco de la conmemoración de los 10 años del crimen de guerra de Bojayá. Unos días antes, el 27 de abril, las representantes de la Unidad de Víctimas del Gobierno anunciaron en Bogotá que “Bojayá será un ejemplo histórico de restitución colectiva de los derechos”. La “prioridad” dialéctica se tradujo en una ausencia oficial el 1 de mayo y en una presencia menguada de funcionarios de segunda fila ayer 2 de mayo, cuando las comunidades celebraban en la intimidad rituales de memoria y recuerdo a las 79 víctimas de quel crimen de Estado.

La reunión fue frustrante ante la falta de autoridad de los funcionarios que no pueden atender los compromisos pendientes del Estado con el medio Atrato (ver la lista de exigencias comunitarias en base a los acuerdos con el Gobierno Lista). Miembros de la comunidad hacían llegar ayer un mensaje breve pero contundente: “Es triste verdaderamente, el abandono por parte del Estada en esta conmemoración, que ratifica la falta de interés en el tema social para las víctimas en el Chocó”.

La Mesa de Concertación “se abortó por la ausencia de funcionarios de alto nivel” y, por ello, las gentes del Medio Atrato se declaran “en asamblea permanente” y, en los próximos días, “delegados de estas comunidades se movilizarán hasta Bogotá en procura de adelantar el proceso de Concertación directamente con el presidente [Juan Manuel] Santos y sus ministros”.

Los habitantes de Bojayá, en asamblea permanente ante ausencia oficial

Texto: Dianne Rodríguez. Fotos: Salomón Echavarría. Más de quinientas personas afros e indígenas del municipio se encuentran hoy en el polideportivo de Bellavista-Bojayá conmemorando la masacre, o crimen de guerra, que padecieron el 2 de mayo de 2002. Han dicho a las autoridades y funcionarios presentes que no se irán hasta que no haya representación con decisión nacional: “la incertidumbre e incumplimientos no admiten soluciones a medias”. En este momento quieren establecer compromisos reales con quienes identifican como interlocutores válidos y con poder decisorio. Consideran que no hay condiciones para realizar la Mesa de Concertación, a donde se lleva el trabajo previo y las propuestas de las comunidades, hasta que no haya representación del Gobierno Nacional.

En la nueva Bellavista hoy no se escuchan de fondo los vallenatos de río, ni el jolgorio propio del espíritu del pueblo; la alcaldía ha decretado 3 días de duelo por la conmemoración de los diez años de la masacre de Bojayá.

El 30 de abril, primer día de duelo, fueron llegando los botes a la cabecera de Bojayá con los delegados de las zonas del municipio, representantes de los cabildos indígenas, de la administración municipal y de varios municipios del Chocó. Se reunieron en la capilla y trabajaron las dos jornadas para unificar las propuestas que llevará el documento que será presentado en la Mesa de Concertación con el gobierno local, regional y nacional. La que han programado para el segundo día de la conmemoración, 1 de mayo.

“Dure lo que dure, cueste lo que cueste, si luchamos como hermanos esta lucha la ganamos” — era uno de los coros que se repetía durante la reunión.

Diez años después, son muchos los aspectos inconclusos de los compromisos adquiridos por el Estado durante el gobierno de Alvaro Uribe, como la interconexión de energía que debió estar lista en el 2008. Basta escuchar el balance de sus pobladores e incluso leer el lema visible en las camisetas del evento—“Bojayá, en camino de la dignidad”—, para entender que el “caso emblemático de reparación” aún tiene cosas que decir.Todavía esperan poder dialogar en la mesa de concertación, donde también esperaban la presencia del Presidente Santos y de algunos ministros invitados. Sin embargo, a las 11 de la mañana de este primero de mayo sólo se encontraban presentes 2 funcionarias de la Unidad de Atención a Victimas y un delegado departamental de la división de victimas del Ministerio del Interior. Se dice que en horas de la tarde arribará la Directora de la unidad de Victimas María Paula Gaviria y el Gobernador del Chocó Luis Gilberto Murillo Urrutia.

Aspectos inaplazables encabezan el documento construido ayer por la comunidad, y que ameritan interlocución, uno de ellos es el mejoramiento de viviendas, programa que dejó por fuera a muchas familias. El déficit de viviendas supera las 2000 familias entre afros indígenas, según afirma el Alcalde Municipal Edilfredo Machado Valencia. Además de lo anterior, en Quibdó permanecen 280 familias que no retornaron y que carecen de vivienda digna, según Delis Palacios, representante Legal de Adom (Asociación de Desplazados Dos de Mayo), quien manifiesta que el gobierno debe reorientar su política de vivienda para que estas familias puedan ser incluidas en los programas y pueda beneficiar a las personas que no pudieron retornar por motivos ajenos a su voluntad.

Muchos son los puntos sin resolver, algunos sobrepasan el territorio municipal, como el dragado de las bocas de rio Atrato, ya que las recurrentes inundaciones dañan los cultivos de pan coger. “Tenemos la paradoja de que cuando el río se inunda daña nuestros cultivos, pero cuando está muy seco no podemos sacar por el rio la producción” dice un poblador.Este último punto, las garantías de sostenibilidad productiva de las víctimas, ha sido uno de los más débiles en este proceso incipiente de reparación.

El ambiente está tenso, y al parecer, si no hay un pronunciamiento de Ministerios y del Presidente Santos las comunidades de Bellavista anticipan que no se devolverán a sus comunidades.

Ante la indiferencia oficial, instan al Gobierno a responder a Bojayá

El Estado colombiano mostró su absoluta indiferencia ante la situación de las víctimas civiles del conflicto armado en el Chocó al no asistir al  Foro “Bojayá, una década” celebrado en Bogotá ayer 27 de abril, en el Museo Nacional. Tan sólo la Unidad de Víctimas se sentó en la mesa con víctimas y organizaciones. Ni la Defensoría del Pueblo, ni diversos ministerios invitados a la cita quisieron participar en un encuentro diseñado para analizar la situación del municipio chocoano 10 años después del crimen de guerra cometido el 2 de mayo de 2002.

Por ello, las organizaciones que convocaron el Foro (Diócesis de Quibdó, Comité Dos de Mayo, la Asociación Dos de Mayo, la Fundación Universitaria Claretiana y Human Rights Everywhere) instan a los altos funcionarios de Gobierno a viajar a Bellavista (cabecera del municipio de Bojayá) estos 1 y 2 de mayo para participar con propuestas concretas en la Mesa de Concertación convocada por las comunidades.

Tal y como se señaló en el Foro Bojayá, una década, Bojayá sigue esperando 10 años después de la masacre una restitución integral de sus derechos y un proceso de justicia que haga efectivas las sentencias y determine no sólo los responsables materiales del crimen de guerra sino las perversas conexiones entre política, economía y violencia armada que propiciaron el crimen de guerra y que siguen azotando a las comunidades del río Atrato.

El Comité 2 de Mayo de víctimas de Bojayá recordó ayer que hoy todavía hay casi 2.500 desplazados de la comunidad que no han regresado a casa, llamó la atención sobre los graves las secuelas físicas y psicológicas que han modificado la vida en estas comunidades para siempre, y alertó sobre el nuevo perfil del conflicto y las amenazas que éste supone para la vida de las personas. “Las víctimas no somos el problema, somos parte de la solución, somos parte de la construcción de un país incluyente y respetuoso con los derechos individuales y colectivos”, dijo en el Foro Herlyn Palacios, del Comité 2 de Mayo.

En El Foro Bojayá, una década, la Unidad de Víctimas del Gobierno Nacional habló de un proceso innovador y prioritario para la “restitución colectiva” en Bojayá, pero no especificó el cómo ni el cuándo. 10 años después, tal y como señaló en el Foro la Diócesis de Quibdó, “las comunidades siguen siendo militarizadas, sufriendo los estragos del desplazamiento forzado, confinadas, con serios problemas alimentarios y riesgo permanente de nuevos desplazamientos, sin empleo, sin acceso a educación de calidad, sin estructuras ni acceso a la salud…”.

Por esa razón, además de participar en los actos de conmemoración y hacerse la foto de rigor, las autoridades están obligadas a responder con seriedad y respeto a los reclamos de las víctimas y, en general, al grito de justicia del Atrato.

 

Firman:

Diócesis de Quibdó

Fundación Universitaria Claretiana

Human Rights Everywhere

Así fue la voz de Bojayá en Bogotá / Documentos íntegros

La voz de las comunidades sonó con fuerza en el Foro Bojayá, una Década que se celebró ayer 27 de abril en Bogotá como apertura de la serie de eventos con los que se conmemora el crimen de guerra de 2002.

Herlyn Perea Chalá, líder y presentante del Comité 2 de Mayo de víctimas de Bojayá, leyó un análisis de la situación en la zona 10 años después de la masacre. “El conflicto en la región ha cambiado sus formas desde la masacre y las comunidades nunca volvieron a ser las mismas ni a recuperarse, ya que los sucesos no dan tiempo ni para comprenderlos, después de diez años de sufrimiento debemos estar atento para recibir el otro golpe. Es una cadena de muerte que no termina”. Para leer el texto completo y/o descargarlo, hacer click aquí.

Luis Carlos Hinojosa, director de la Pastoral Social de la Diócesis de Quibdó

La Diócesis de Quibdó también hizo un completo y exigente análisis de la actitud del Estado y de los diferentes actores que han contribuido a generar la situación de inseguridad y miedo en el Medio Atrato. El texto, presentado ayer por el padre Luis Carlos Hinojosa, puede descargarse completo aquí. ” Han pasado diez largos y difíciles años para los sobrevivientes de la masacre, en los cuales no se han sentado las bases de una política real de reparación a las victimas, por el contrario, y como lo dijimos anteriormente, las comunidades y sus territorio siguen siendo militarizados, sufriendo los estragos del desplazamiento forzado; confinadas, con serios problemas alimentarios y riesgos permanentes  de nuevos desplazamientos;  sin empleo, sin acceso a educación con calidad y en todos los niveles; sin estructuras ni acceso a la salud; sin electricidad sostenible; sin agua potable ni alcantarillado, sin recolección y  tratamiento a las basuras; sin escenarios recreativos idóneos y suficientes; sin vivienda digna y que pueda afrontar los embates de los desbordamientos de los ríos causados por la sedimentación, la  deforestación industrial, los taponamientos y desvíos fluviales creados por  la minería…”.

Jaime Martínez, representante de los Cabildos Indígenas de Bojayá