Dos excelentes crónicas sobre lo acontecido el 6 de diciembre en Bellavista

Recomendamos dos crónicas que relatan lo acontecido el pasado 6 de diciembre en Bellavista, Bojayá.

La primera es la excelente crónica de Paco Gómez Nadal, que con su habitual sensibilidad y afilado y crítico análisis, nos relata lo acontecido en Bellavista durante el acto de “Reconocimiento Temprano de Responsabilidad” protagonizado por las FARC. La crónica, publicada en diagonalperiodico.net, incluye una excelente información de contexto para cualquier público no conocedor de los hechos.

La paz (también) se hace en la guerra

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La segunda crónica recomendada fue publicada por la revista Semana, y al decir del mencionado Gómez Nadal, se trata de “un trabajo honesto con una mirada compleja”.

“Ojalá algún día seamos perdonados”: FARC

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La imagen que ilustra esta entrada en el home es una foto de Jesús Abad Colorado, e ilustra ambas crónicas.

Pueden acceder a ambas crónicas desde los enlaces correspondientes o haciendo clic en las imágenes, capturas de pantalla de ambos medios, que se incluyen en esta entrada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las FARC piden perdón a las víctimas de Bojayá

Por Equipo Otramérica (→ver en Otramérica)

Con el apoyo del gobierno de Noruega una delegación de víctimas de la masacre de Bojayá, acaecida el 2 de mayo de 2002, se desplazó a La Habana-Cuba, para sostener un diálogo con la guerrilla de las FARC-EP el día 18 de diciembre de 2014, en presencia de los  países garantes de la mesa de negociación con el gobierno colombiano, los gobiernos de Cuba y Noruega, los países acompañantes, Chile y Venezuela, la representación del gobierno colombiano en cabeza del embajador de Colombia en Cuba y cuatro testigos, dentro de los cuales está la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El objeto de ese encuentro fue escuchar por parte de las víctimas la petición de perdón de las FARC-EP por su responsabilidad en la masacre del 2 de mayo de 2002. Los representantes de la guerrilla aseguraron: “nos hemos reunido con representantes de las víctimas y acompañantes, para tratar no solo sobre la verdad de ese hecho, sino para buscar cómo podemos en lo posible resarcir, no solo reconociendo el daño causado entonces, sino desarrollando una serie de propuestas encaminadas al diálogo, a actos reparadores, y a ofrecer y consensuar medidas de no repetición”.

Las víctimas y sus acompañantes manifestaron por su parte que “el perdón solo lo puede otorgar cada víctima, cada sobreviviente, por eso nosotros llevaremos a nuestras comunidades esta declaración de petición de perdón que hoy ha hecho las FARC-EP. Escuchar de todos los actores que pidan perdón a las víctimas es un paso muy necesario para poder iniciar una auténtica reconciliación en el país”, así mismo expresaron  que, “esta petición de perdón debe  reflejarse en la mesa de negociaciones con el Gobierno Nacional, por ello trasladamos a dicha mesa la exigencia que se declare a Bojayá y el Pacífico en general, como un Territorio de Paz”.

En un comunicado oficial, las FARC reconocen la muerte de inocentes. “Lloraron los habitantes de Bojayá y lloramos también nosotros, debemos decirlo sin ofensa alguna, con transparencia y honradez, pues en dicho suceso fatídico murieron inocentes, hombres, mujeres, ancianos y niños, también entre ellos amigos y familiares de los propios insurgentes, quienes tuvieron que vivir ese horror en toda su complejidad y obscuridad”. “Queremos que sepan que sí tenemos consciencia de lo sucedido y del dolor, y que por lo mismo nuestro horizonte moral no es el de evadir la verdad sino el de afirmarla, junto al compromiso ético de coherencia para el cambio colectivo, para que el país de los pobres, de los negros, de los indígenas, de las mujeres, de los niños, de los de abajo, tenga vida, no más muerte”.

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Reproducimos de forma íntegra el comunicado hecho público en La Habana por los representantes de las víctimas de Bojayá este jueves 18 de diciembre:

 

Verdad, Justicia y Reparación para las Comunidades de Bojayá-Chocó

La Habana, 18 de diciembre de 2014

 

Los pueblos afrocolombiano e indígena de Bojayá-Chocó  hacemos memoria de los hechos luctuosos que acontecieron el 2 de mayo de 2002, donde en medio de la confrontación armada de los paramilitares y la guerrilla de las FARC-EP murieron 79 personas civiles, de las cuales 48 eran menores de edad, lo que el mundo conoció como la “masacre de Bojayá”.

Hemos venido desde Bojayá con la facilitación del gobierno de Noruega, a quien agradecemos sus buenos oficios, para sostener un  diálogo con la delegación de las FARC-EP quien ha manifestado su intención de pedir perdón por estos luctuosos hechos.

Agradecemos el apoyo de los países garantes, Cuba y Noruega, de los países acompañantes, Chile y Venezuela, a la oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y a la representación del gobierno de nuestro país, Colombia, en este acto en el que escuchamos la voz de las FARC-EP reconociendo su responsabilidad, la voluntad de resarcir los daños causados a nuestras comunidades, el compromiso de no repetición  y reparación de las víctimas.

En nuestra memoria está grabado de forma imborrable el dolor que produjo esta masacre,  los múltiples daños físicos, psicológicos, sociales, culturales, materiales y espirituales que  aún están esperando ser reparados.

1. 1   Los Hechos

Desde el día 23 de abril de 2002, la Diócesis de Quibdó, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos  y la Defensoría del Pueblo, empezaron a emitir al gobierno nacional alertas tempranas, ante la retoma paramilitar a Vigía del Fuerte y Bellavista (Bojayá), de una inminente confrontación con la guerrilla de las FARC-EP, donde la población civil iba a quedar en medio del fuego cruzado.

El gobierno  hizo caso omiso  a estas alertas tempranas, pues el 1 de mayo de 2002 la guerrilla de las FARC-EP  inició la ofensiva contra los paramilitares que se habían acantonado en el casco urbano del municipio de Bojayá, denominado Bellavista.

La población se llenó de pánico y varios centenares corrieron a refugiarse en  el templo católico del lugar y en la casa de las hermanas agustinas misioneras, buscando la seguridad de las edificaciones de ladrillo y la protección divina al estar en un lugar sagrado.

En el extremo norte del pueblo de Bellavista se encontraba el barrio “Pueblo Nuevo”, lugar desde el cual la guerrilla de las FARC-EP se dispuso a lanzar pipetas explosivas hacia la escuela contigua al templo, donde estaban los paramilitares, una de las cuales cayó justo en todo el templo, ahí en el altar, donde se aglomeraban las personas, y allí fue cuando se produjo el desastre de la muerte de 79  personas civiles y otras tantas heridas, así como el pánico generalizado que aún pervive en el alma de los habitantes de Bojayá.

Con estos muertos hubo muchos heridos, y con ello se produjo un desplazamiento masivo de los caseríos del medio Atrato, llegando  a ser alrededor de 7.000 personas, la mayoría de las cuales se fueron para Quibdó.

Desde que ocurrieron estos hechos, las comunidades, las organizaciones étnico-territoriales de los pueblos afrocolombiano e indígenas y la Diócesis de Quibdó, hemos estado denunciando que la responsabilidad de estos hechos es compartida y recae en:

a)     La guerrilla de las FARC-EP que siguió el combate en medio de la población civil, dentro de lo cual lanzó la pipeta contra los paramilitares pero  que cayó en la capilla donde se refugiaban centenares de personas de la población civil.

b)    Los paramilitares por haber tomado a la población civil de escudo humano.

c)     El Estado Colombiano, por no haber atendido la alerta temprana que oportunamente se lanzó pidiendo su intervención para prevenir estos hechos, así como por la abierta connivencia de la fuerza pública con los paramilitares.

Honramos la memoria de nuestras víctimas que fallecieron,  expresamos nuestra solidaridad con las víctimas sobrevivientes y estamos esperando una petición de perdón de todos los actores, armados y no armados, que tuvieron responsabilidad por acción y omisión en este deplorable acontecimiento, al igual que se asuma las consecuencias de tales responsabilidades, por ello reiteramos nuestra permanente exigencia de  Verdad, Justicia y Reparación.

 1.2.   La Contrición como camino hacia la Reconciliación

La petición de perdón no debe dirigirse solo a nosotros, sino además, a todos los pueblos afrocolombianos e indígenas de la región del Pacífico, pues nuestra situación de víctimas se replica, de diversas formas, a lo largo del Chocó Biogeográfico.

El perdón solo lo puede otorgar  cada víctima, cada sobreviviente, por eso nosotros llevaremos  a nuestras comunidades esta declaración de petición de perdón que hoy ha hecho las FARC-EP. Escuchar de todos los actores que pidan perdón a las víctimas es un paso muy necesario para poder iniciar una auténtica reconciliación en el país, pues estamos convencidos  que no podemos seguir con esta violencia que nunca termina, sino que se sigue prolongando y degradando, al contrario, se debe parar ya este derramamiento de sangre, para reconstruir nuestro país sobre la base de la equidad y la justicia.

Ante esta petición de perdón consideramos que las FARC-EP deben mostrar actos concretos que manifiesten su contrición, de tal manera que la sinceridad manifiesta se traduzca  en acciones concretas, entre las cuales señalamos las siguientes:

2.1. No repetición

Los hechos del 2 de mayo de 2002 ocurridos en Bojayá nunca más se deben repetir, al igual que no se debe repetir la continua victimización a la que están expuestas nuestras comunidades, por lo tanto este camino de reconciliación debe construirse sobre el compromiso de no realizar más agresiones a la población civil. 

2.2. Enmienda Reparadora

La petición de perdón se debe traducir en actos de enmienda que conduzcan a la reparación de las víctimas,  para eso consideramos que la guerrilla de las FARC-EP debe comprometerse de forma inmediata a respetar la autonomía que como pueblos y grupos étnicos tenemos reconocida por convenios internacionales  y reafirmada por la Constitución y la ley, sobre la propiedad y uso de  nuestros territorios y nuestras formas de gobierno tradicional.

2.3. Bojayá y el Pacífico como Territorio de Paz

Esta petición de perdón debe  reflejarse en la mesa de negociaciones con el Gobierno Nacional,   por ello trasladamos a dicha mesa la exigencia que se declare a Bojayá y el Pacífico en general,  como un Territorio de Paz que  contemple al menos los siguientes elementos:

  • Establecer en el antiguo lugar del poblado de Bellavista-Bojayá, donde aún permanece la capilla y las casas misioneras, un centro regional de memoria de las víctimas,  para que  sea un escenario de reflexión, formación y divulgación sobre hechos de una paz firme y duradera.
  • Para saldar la deuda histórica que el Estado colombiano y el país tienen con nuestra región, se debe redefinir el modelo económico extractivista de nuestra madre naturaleza, para pactar con el Estado Central, un ordenamiento territorial basado en los usos definidos por nosotros, pueblos indígenas y afrocolombianos, en nuestros Planes de Vida y Planes de Etnodesarrollo, donde el criterio fundamental es garantizar la soberanía alimentaria y la accesibilidad al goce real y efectivo  de los derechos a la salud, educación, vivienda y trabajo, en perspectiva intercultural.

Este diálogo sobre perdón y reconciliación con las comunidades de Bojayá se ha iniciado con este acto en La Habana, pero debe continuar en el propio territorio de Bojayá, por ello confiamos en que los países garantes y acompañantes, apoyen, con la anuencia del gobierno colombiano, un diálogo directo con nuestras comunidades, que esperamos sea a mediados del año 2015,  donde se pueda constatar que las FARC-EP han iniciado un proceso de enmienda reparadora, para lo cual  los testigos, dentro de los cuales está la oficina del Alto Comisionado de  Naciones Unidas para los Derechos Humanos, deberán hacer una observación permanente al respecto.

Finalmente, recibimos con esperanza el anuncio hecho por las FARC-EP del “cese al fuego unilateral e indefinido”, pues debe ser el preludio para la terminación de la confrontación armada y el respeto absoluto a la población civil.  Invitamos a las partes de la mesa de diálogo de la Habana a que no se levanten sino hasta la firma del acuerdo final de terminación del conflicto para la construcción de una paz firme y duradera con justicia social y equidad.

Delegación de Bojayá.

[youtube http://youtu.be/mQi1JDcYiFM]